Etiqueta: Juan Carlos Portero

5 de Sergio Chejfec en Le Cool Madrid



Juan Carlos Portero escribe sobre 5, de Sergio Chejfec, en Le Cool Madrid.5-coverimage

El autor argentino recuerda la estancia en una residencia de escritores situada en una ciudad extranjera. Esta ciudad y sus alrededores son lugares paradójicos en los que el escritor será al mismo tiempo un ser transparente y extraño. Todo sucede a principios de la década de los 90. Chejfec siempre quiso reescribir la historia que cobró vida durante ese periodo –Cinco-, pero en lugar de eso, optó por reflexionar sobre aquellos días, dando pie a una nueva narración mucho más compleja, más atractiva por la tensión que se genera en torno al recuerdo. El relato (o novela corta) 5 fue publicado originalmente en el año 1996. En esta edición, acompaña al relato un texto que lo aclara o complementa, y que lleva por título “Nota”.

Un libro que exige hasta la extenuación, una sesión de gimnasia sesuda no apta para blandengues. Textos, juntos o por separado, rompedores por un lado y esclarecedores por otro; independientes entre sí, comparten preguntas e ingredientes y se complementan de forma portentosa. Emanan géneros y espacios que conforman un todo un inclasificable. Para ello he atravesado cuevas, he sido oruga trepanadora de hojas, he descubierto nuevos mundos y nuevas gentes. He descubierto un personaje a través del cual el escritor práctica el desdoblamiento de su identidad. El tiempo para todas las historias se falsean en un espacio extraño para el narrador: desenfoca textos para descubrir tras ellos un trabajo que es pura minería de territorios, evocación y sueños.

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Versus de Karlos Linazasoro en Le Cool Barcelona



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Juan Carlos Portero recomienda Versus, de Karlos Linazasoro, en Barcelona Le Cool:

En una isla que mide diez metros de largo y cinco de ancho vive Versus. ¿Una isla-naúfrago o una isla-naufragio? Las 99 píldoras que alimentan la estampa de esta pequeña isla desierta sirven de bálsamo ante la soledad y la nostalgia. El cielo y la tierra como sustento de esa identidad concreta y abstracta, donde pasamos de la tragedia a lo cómico como modo de vida, donde se suceden los recuerdos, los sueños y el día a día. Como si se tratara de un manual de supervivencia. ¿Quién no se ha sentido alguna vez Versus? Somos náufragos desorientados, confundidos, esperanzados, víctimas renacidas. Ante la esperanza, un grito a la incomunicación, no saber de nada y querer saber de todo. Ya se encargará el océano, un inmenso catálogo de respuestas a las incertidumbres, un pozo al que devolver toda las desgana que despreciamos.

Versus es la metáfora de todo el desamparo que marca la vida. ¿Y si te encuentran? Todo claro, preparas un discurso de bienvenida, aclaras tus negocios poéticos y les brindas el pan que cae del cielo. La palmera que te acompaña como esa garita que ve más allá de los mares, como púlpito mitinero de lo trágico y soñado. Vives en un poliédrico espacio del todo a la nada, de la nada al todo. Surcan largas distancias imposibles para el náufrago que camina por el borde en busca de la madre que le llama. A Versus hay que volver, en silencio, sin alardes, como una sesión de gimnasia poética todopoderosa. Porque la elegancia se sirve en poco más de cien páginas.

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La coronación de las plantas en Le Cool



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Juan Carlos Portero reseña en la revista Le Cool la novela La coronación de las plantas, de Diego S. Lombardi, ilustrado por Claudio Romo:

El libro como objeto, como obra de arte, como puerta abierta al conocimiento, como camino de evasión a otra realidad. Un universo hipnótico en el que la realidad y la ficción se confunden. Cuesta al principio y enamora al final. Una obra compuesta de tres partes: la búsqueda, el herbario y el uso de las hierbas. Un viaje a la fantasía, a los misterios y a los deseos. Un libro de pólvora impresionista, donde la estética se construye a base de mundos oníricos. El libro exige una concentración enorme porque hay un síndrome de confusión latente, caracterizado por alucinaciones visuales, que pueden indicar una disolución parcial o completa con la conciencia o la realidad. El trompetista de jazz y su amiga en busca del misterio que encierra un extraño herbario, escrito por August Von Franken, un experto en botánica que trabajo para los nazis. Seres extraños les rodean, como el niño de los dientes picados, la viuda de las tartas, el viejo de las gallinas. Literatura, música, hierba, sexo, rituales que deforman pensamientos e ideales.

“A fin de cuentas, ¿qué importaba? Aquella sombra, tanto como yo, era un hombre que ya no es, somos otra cosa. somos más bien cajas de cartón flotando en el agua.”

Un libro exquisito, con una maquetación distinta, cuidada al máximo, y una tirada de 1000 ejemplares numerados. Mención aparte las ilustraciones del chileno Claudio Romo, responsable de un trabajo singular que empieza en la sobrecubierta y continua en el interior del libro. No lo piensen, llegarán tarde.

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ilustración de Claudio Romo para La coronación de las plantas
ilustración de Claudio Romo para La coronación de las plantas
Saturno

Saturno de Eduardo Halfon en la revista Le Cool



Juan Carlos Portero reseña Saturno  de Eduardo Halfon, en la revista Le Cool:

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Las exquisiteces de Jekyll & Jill caen como lluvia necesitada, amada, a veces protestada, como perlas diminutas, como este Saturno de Eduardo Halfon (Guatemala, 1971). Este guatemalteco ya publicó la obra en 2003, pero esta elegante edición es para «comérsela». Una larga carta en la que un narrador turbado escribe a su padre, severo y disciplinado. Una carta ácida que recuerda los últimos momentos de una larga lista de escritores suicidas. La voz describe una relación civil, porque la diplomacia así lo requería, porque ellos no tenían el valor para admitir esa creciente desidia, ese fracaso. Un desafecto, una completa frialdad que hace sufrir por la vergüenza que causa sus palabras y condenas. Una huida de la autoridad absoluta de un padre y su estricto carácter punitivo. Correr hacia el lenguaje, las palabras, la literatura, seguir escribiendo. Esos hijos que encuentran otra vida lejos de los padres ausentes, que claman la venganza a base de frialdad, distanciamiento e ingratitud. «El padre es un nombre, creo escuchar. Pero no hay nadie, padre. Estoy solo.» Llega a pensar en el suicidio como forma de reconstrucción, nunca de desaparición. Si enseñas a no llorar, nadie llorará tu muerte, porque somos las voces que escuchamos, las que van con nosotros en silencio. Una vez me preguntaron si para ser escritor había que suicidarse. No supe qué decir. La vendetta se sirve en Saturno.

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Teoría del ascensor de Sergio Chejfec en Le Cool



CUBIERTAS DESHIELO BOLSILLO.inddJuan Carlos Portero dedica su columna en Le Cool a Teoría del ascensor, de Sergio Chejfec:

Ármense de valor, suban al ascensor que el recorrido es largo y tortuoso, difícil de seguir, mantengan la respiración. Si es necesario paren, retrocedan, vuelvan a leer, tomen nota. Al fin y al cabo es la lectura lenta la que reclama el autor. Caleidoscópico y poliédrico. “Terminada la lectura y a punto de cerrar el libro aún ignoramos de qué se ha tratado”, un buen comienzo o ponerte a prueba partícipe de este pasatiempo llamado literatura. En el viaje se detiene a explorar los posibles mundos que existen en los trabajos de otros escritores, como Mercedes Roffé, Martín Caparrós, Mario Bellatin, Carlos Ríos, Victoria de Stéfano o Igor Barreto. O los paseos por ciudades como Caracas o Nueva York. Las capacidades que tiene la literatura como puede ser la difícil tarea de la traducción. “Como si la literatura se toma la revancha de la negatividad, la deserción del original trastorna la voz de la traducción, que así se revierte sobre la original convirtiéndolo en algo sospechosamente trascendental”. Un arsenal de reflexiones sobre la ciudad, los transportes, el lenguaje, el idioma, la escritura, los escritores, el espacio, las relaciones… las materias que inquietan a la literatura de Chejfec.

“El autor tenía la idea de que la misión de las novelas era revelar un espacio más que contar una historia.”

La doble experiencia de aquello que se narra y la narración en sí misma, la recreación. Lo que dice y cómo lo dice. Un ejercicio gramatical extenuante, donde te imaginas ascensores que se deslizan en todos los sentidos posibles para dar forma al texto. Escribir la vida para contarla como una indecisión entre sus líneas.

“Hoy el escritor no quiere ser el único involucrado en saber lo que hay que poner o no, porque su relación viciada con la lengua propia lo aleja de cierta objetividad.”

Para ocultar hay que disimular. Hace tiempo que las novelas han dejado de enseñar, hay que cambiar la experiencia, ¿pero quién la modifica?. “Uno sabe, se supone, cómo llegar a una lengua. Pero no sabe cómo se quedará en ella.”

Muy recomendable.

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Magistral Rubén Martín Giráldez

Magistral de Rubén Martín Giráldez en Le Cool



Magistral Rubén Martín Giráldez

Juan Carlos Portero anota Magistral, de Rubén Martín Giráldez

Magistral es un ejercicio atrevido, arriesgado, un artefacto fascinante capaz de hacer saltar el lenguaje por los aires. Un directo a la mandíbula de lectores, autores, críticos, editores y reseñistas. Demasiadas palabras estúpidas. Es una sátira de los actos del habla, de los actos de escritura y de los actos sociales. “No ha nacido todavía el libro que las tiene a quien no lo lee, al menos de manera directa, y no creas que no lo siento. Ojalá pudiese dirigirme a ti que no lees, que jamás te acercaras a mis regüeldos, y descubrir con qué deseas que te fascine”. Para Magistral el idioma español es inservible y al escritor español de hoy no hay por dónde empezar a matarlo. Para Giráldez, el castellano, reanimado, es de una exuberancia tremenda. En el patíbulo los cimientos de la Obediencia, las Grandes Operetas Amables, la connivencia de los bardólatras y la pasividad del lector. Vanguardia, literatura “dura”, experimentación. En Magistral hay juegos cruciales (pero sutiles) de maquetación, tipografía, paginación y una cubierta de otro libro incrustada en el libro. ”En la traducción, como en la escritura musical, hasta la manera de sentarnos nos condiciona los puntos yo me siento muy alto para llegar mejor a las teclas negras”.

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Maleza viva de Gemma Pellicer en Le Cool



Maleza viva de Gemma PellicerMaleza viva, de Gemma Pellicer, en la sección Inspiración de la revista Le Cool Madrid, por Juan Carlos Portero.

«Miro al espejo, soy yo, ese viejo que ronca y lleva un niño dentro. Me sirve la página 37, que suma par, para hendir el cuchillo y ver cómo como brotan los relatos cortos, los aforismos, las sentencias, los amaneceres y las oscuridades, que se enredan en unas sábanas pintadas de letrasseguir leyendo