Entrevista a Sergio Chejfec en el diario La Provincia (Las Palmas de Gran Canaria)

Alberto García Saleh entrevista a Sergio Chejfec con motivo de su visita a la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria para presentar su libro Teoría del ascensor.
Diario La Provincia (31-5-2017)

«Teoría del ascensor no se pregunta por la escritura, pregunta sobre lo escrito»

¿Qué supone Teoría del ascensor en el contexto de su producción literaria?
Yo tomo Teoría del ascensor como un texto abierto, sometido a cambios que pueden ser de sustracción o agregación. Uno podría decir que está compuesto de historias y ensayos, pero también hay formas intermedias (ejercicios, notas diarísticas, pensamientos, ideas). Se ha publicado, entonces ha quedado cristalizado en el momento en que se lo dio por concluido. Pero creo que conserva, si no en la letra, sí en la circulación interna del pensamiento, una intención de forma abierta y no concluida. Me gusta pensar en libros que van cambiando por su cuenta. En parte por obra de la lectura, como pasa siempre, pero también porque no hay una jerarquía interna de elementos que privilegie unos aspectos o sentidos sobre otros.

¿Hasta qué punto la figura de Juan José Saer ha sido un referente en su obra?
Para mí tiene la importancia de un maestro. No debido a su acción, Saer veía con desconfianza los modelos encarnados en personas, y por lo tanto no hacía nada por tener seguidores, sino debido a sus libros. En ellos encontré, en un idioma propio (o sea, un idioma que instila desconfianza hacia el propio idioma), que podían existir una idea de realidad y una idea de literatura en un mismo nivel de complejidad. Saer me abrió esa posibilidad.

¿Coincide en que hay unas ciududades chejferianas que pasan por Buenos Aires, Caracas, Nueva York, París?
Para mi hay dos tipos de ciudades. Las que nombro y las que no. Pero son categorías intercambiables, porque a veces en un libro nombro una ciudad que luego en otro, siendo la misma, no se nombra. Por un lado supongo que obedece a lógicas internas de las historias, no siempre es bueno localizar y datar absolutamente todo —y a la inversa-; y por otro lado, pienso, se trata de creer en dimensiones urbanas transversales. Es obvio que la ciudad no es algo meramente territorial, aun cuando las experiencias que ofrecen las distintas ciudades nunca sean iguales. Pero hay una matriz de convivencia colectiva, incluso con sus desafecciones, que me gusta explorar así, en términos de literatura.

¿En este Teoría del ascensor ha querido hacer una síntesis entre el ensayo y la narrativa?
Creo que podria ser muy gráfico decirlo así. aunque no ha sido el espíritu. En realidad no sólo en este libro, en ocasiones voy hacia una mezcla entre ensayo y narración, pero eso no quiere decir que busque una síntesis. Diría justamente lo contrario. Ensayo y narración no son en absoluto irreconciliables, aun cuando puedan verse muchas veces bastante separados.

En el libro se abordan multitud de temas. pero ¿existe un aspecto particular que sirva como cohesión de cada uno de los textos?
A lo mejor el aspecto más presente no pertenece tanto a los contenidos, que en efecto son muy diversos, sino a una especie de postulación implícita sobre lo que significa escribir literatura. En mi opinión, es una opción entre lo determinado y lo indeterminado. No hay una sola manera de hacerlo. En ge nerallasnarraciones determinan lo general e indeterminan el detalle. Quizás yo opere a la inversa, determinando el detalle e indeterminando lo general. Creo que la literatura se basa en eso; no hay manera de escribir sin recurrir de uno u otro modo a esa dialéctica.

¿Se puede hacer un paralelismo entre la obra del director húgaro Béla Tarr y su escritura?
No lo había pensado. Sus pelíclas son bastante ensayísticas, en el sentido de distraerse respecto de la supuesta peripecia que deben mostrar. A mí me pasa algo parecido.

Sergio Chejfec. Foto: Alejandro Guyot
Sergio Chejfec. Foto: Alejandro Guyot

¿Su aproximacióna de autores como Martín Caparrós, Mercedes Roffé, Sebald y Cortázar puede entenderse como otra reflexión sobre la propia literatura como ha hecho con frecuencia?
Le pasa a todos, es inevitable. La literatura es una dimensión de la realidad. Los escritores escriben aun cuando no lo hagan. De la misma manera, cuan

do uno habla sobre un escritor, incluso en el caso de que no lo sea,también se está predicando a si mismo.

¿Puede entenderse el libro como la lógica continuación de Últimas noticias de la escritura?
Se puede entender así, aunque en Últimas noticias de la escritura el discurso busca la continuidad a través de distintos tópicos. En Teoría del ascensor la ruptura y el cambio de registro son más explícitos. Últimas noticias se pregunta por el significado de la escritura cuando casi no se la practica a mano; Teoría del ascensor no se pregunta por la escritura sino que son preguntas sobre lo escrito.

¿Qué opina de las palabras de Enrique Vila-Matas que define su estilo como de «voz baja» y «frío trato irónico»?
Me gusta tomarlos como inmerecidos elogios.

En el libro se suceden ideas, reflexiones, textos e imágenes continuamente. ¿Supone este estilo un guiño a una tendencia literaria cada vez más frecuente de no ceñirse a ningún género concreto?
Puede ser… Yo lo vincularía más con otras cosas también tendenciales Por un lado, en el plano de la vida de todos los días, la importancia de la interrupción como factor reiterado que introduce una dimensión rítmica en actividades que no necesariamente la requieren. Supongo que hay algo en el corte de las entradas del libro, y en los comienzos sin preámbulos, que aluden a cierta asimilación de lo fragmentario, en tanto trance de la experiencia. Cualquier cosa puede aparecer y apagarse de inmediato. Si dura,mejor, pero si se apaga pasamos a la siguiente. A ese movimiento sincopado nos sumamos. En ese sentido me ha gustado pensar en este libro como algo instalativo; de organización efimera y que puede comenzar a observarse —o leerse— desde cualquier página.