«Del enebro», ilustrado por Alejandra Acosta, cuarta edición

 
Por petición de los lectores y libreros, esta semana entrará en las librerías la cuarta edición de Del enebro.
Del enebro, cuento de Jacob Ludwig y Wilhelm Karl Grimm, ilustrado con los collages de Alejandra Acosta y prologado por Francisco Ferrer Lerín. Edición bilingüe. Traducción del texto original en Plattdeutsch por Jessica Aliaga Lavrijsen.
 

«Del enebro», ilustrado por Alejandra Acosta, en La Cueva del erizo

«Hay ocasiones en las que el arte se convierte en libro, y el libro se convierte en arte. Son pocas, no lo duden, por eso hoy me encargo de hablar de Del Enebro. Su vida, la que se traduce en las páginas cubiertas con una pátina de belleza y artesanía de la vieja escuela, convierten a esta edición de uno de los cuentos de los Hermanos Grimm en una estación donde repostar, donde recoger la gasolina que nos falte en una tarde de lluvia o sol, eso da igual, porque lo importante en todo este entramado de lecturas y palabras, es el disfrute puro y duro, el goce literario, el escalofrío que recorre las venas cuando los libros nos hablan desde dentro, y hacia nuestro centro, jugando con las palabras y convirtiendo el movimiento de nuestros ojos al pasar por las letras en puro goce, en puro placer, ese que se inventa en sitios oscuros y luminosos y que nos contempla siempre con dedo acusador. No nos avergoncemos pues jamás de las lecturas, podrían estar perdiéndose algo como lo que nos traen Jekyll & Jill y eso sería un pecado, de los antiguos, por los que la hoguera era capaz de quemar nuestra piel y dejarnos sin aire.»

Sergio Sancor reseña Del enebro en La cueva del erizo

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«Del enebro», ilustrado por Alejandra Acosta, en La Cueva del erizo

«Hay ocasiones en las que el arte se convierte en libro, y el libro se convierte en arte. Son pocas, no lo duden, por eso hoy me encargo de hablar de Del Enebro. Su vida, la que se traduce en las páginas cubiertas con una pátina de belleza y artesanía de la vieja escuela, convierten a esta edición de uno de los cuentos de los Hermanos Grimm en una estación donde repostar, donde recoger la gasolina que nos falte en una tarde de lluvia o sol, eso da igual, porque lo importante en todo este entramado de lecturas y palabras, es el disfrute puro y duro, el goce literario, el escalofrío que recorre las venas cuando los libros nos hablan desde dentro, y hacia nuestro centro, jugando con las palabras y convirtiendo el movimiento de nuestros ojos al pasar por las letras en puro goce, en puro placer, ese que se inventa en sitios oscuros y luminosos y que nos contempla siempre con dedo acusador. No nos avergoncemos pues jamás de las lecturas, podrían estar perdiéndose algo como lo que nos traen Jekyll & Jill y eso sería un pecado, de los antiguos, por los que la hoguera era capaz de quemar nuestra piel y dejarnos sin aire.»

Sergio Sancor reseña Del enebro en La cueva del erizo

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