5 de Sergio Chejfec en La Opinión de Málaga

SC

Ricardo Menéndez Salmón dedica un excelente artículo a 5, de Sergio Chejfec, en La Opinión de Málaga:

5 (Cinco y Nota)

Sergio Chejfec vuelve sobre Cinco para reflexionar sobre la escritura lo que permite disfrutar de uno de los autores ineludibles
en español

A mediados de los años 90, Sergio Chejfec vivió como residente en la Maison des Écrivains Étrangers et Traducteurs de Saint-Nazaire, ciudad desde cuya base submarina los U-Boote alemanes martirizaron el Atlántico durante la Segunda Guerra Mundial. Chejfec concibió allí un texto titulado Cinco, ficción por momentos confusa, a menudo hermética, siempre atractiva, en torno a un hombre inadvertido, una panadera sin clientes, un padre asesinado, una bruja protectora de la infancia y un niño que en las costas de Venezuela oficia de ángel de la guarda para marineros borrachos.

5-coverimageDos décadas más tarde, Chejfec sintió el impulso de regresar a ese texto para contar la parte invisible de su concepción, esa que no necesariamente redunda en la escritura pero que a menudo la ilumina de forma oblicua. Valiéndose de una fórmula de Hans Reichenbach, podría decirse que este segundo texto, prosaicamente titulado Nota, sirve al autor para aludir al contexto de descubrimiento, al ámbito de dinamismo e inspiración en que fue redactado el fragmento primitivo. El resultado del original Cinco más la Nota complementaria arroja así como resultado un libro titulado 5.

Lo primero que llama la atención en 5 es que la Nota dobla el tamaño del relato seminal. Sucede lo mismo que con Napoleón en sus comentarios a Maquiavelo, donde las consideraciones del emperador son más amplias que el texto de El Príncipe. Y ello es congruente, pues lo que Chejfec desarrolla en este añadido no es sólo una vívida plasmación de la experiencia de un foráneo, sino una conjetural concepción de la escritura. La lectura sociológica acaba por dar paso a una problemática consideración en torno al oficio de escribir.

Porque 5 supone un cuestionamiento de una pregunta acaso sin respuesta. ¿Qué es un escritor? O mejor: ¿qué distingue al escritor de quien no lo es? O mejor aún: ¿dónde buscar el matiz decisivo que permite adjudicar a una sensibilidad determinada la categoría de escritor? Chejfec desbarata cualquier pretensión idealista al respecto. La condición de escritor es «un artículo de inconstancia». La verdad de la escritura está sometida, como tantas otras vicisitudes, «a un régimen de imprevisibilidad». Chejfec no siente que la escritura sea un don, una potencia caprichosa, un privilegio. Pues no existe «ninguna autoridad real o imaginaria sobre la que se apoye». En este caminar no tanto a ciegas como sin mapas, el escritor, o quien aspira a serlo, queda librado al poder de las representaciones, a la capacidad de su inteligencia para extraer del misterio del mundo la promesa de un sentido. También a la salvaguarda de otras miradas que le han precedido, tan diversas y en apariencia inconmensurables en el caso presente como pueden ser las de Simenon o Gracq.

Tan inclasificable como su autor, una de las figuras más sugestivas de la antiliteratura y, por extensión, de cualquier canon alternativo que se precie, 5 propone un rotundo brindis para disfrutar de uno de los autores realmente ineludibles que hoy escriben (y piensan) en español.

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